Artículo original
Prevalence of Dehydration at Acute Ischemic Stroke Onset and the Impact of Dehydration Subtypes on Severity: A Prospective Observational Study. Prevalencia de la Deshidratación al Inicio del Ictus Isquémico Agudo y el Impacto de los Subtipos de Deshidratación en la Gravedad: Un Estudio Observacional Prospectivo
Autor: Rithvik Ramesh, Sundar Shanmugam, Philo Hazeena, Shankar Venkatasubramanian, Lakshmi Narasimhan Ranganathan, Deepa AvadhaniRev. Ecuat. Neurol. VOL 34 Nº3, 2025
Antecedentes: Se ha sugerido que la deshidratación influye en la gravedad y recuperación del ictus isquémico agudo a través de mecanismos como el aumento de la viscosidad sanguínea y el riesgo de tromboembolismo. Este estudio tiene como objetivo estimar la prevalencia de la deshidratación al inicio del ictus isquémico agudo (IIA) y evaluar el impacto de los diferentes subtipos de deshidratación en la gravedad del mismo.
Métodos: Este estudio observacional prospectivo se llevó a cabo en un centro de atención terciaria durante un período de un año. La deshidratación se evaluó utilizando biomarcadores específicos para verificar la deshidratación intracelular (Grupo A, usando osmolaridad urinaria, osmolaridad plasmática, ratio osmolaridad orina/plasma >1.5) y la deshidratación mixta (Grupo B, usando el ratio BUN/creatinina >0.20). La gravedad del ictus se evaluó utilizando la Escala de Ictus de los Institutos Nacionales de Salud (NIHSS, por sus siglas en inglés).
Resultados: De 177 ingresos por IIA, 71 pacientes cumplieron los criterios de inclusión (49 hombres, 22 mujeres; edad promedio: 61.1 años para los hombres, 62.8 años para las mujeres). La deshidratación estuvo presente en el 65% de los pacientes al inicio del ictus. Entre los pacientes deshidratados, el 33.3% tenía parámetros anormales del Grupo A, el 30% tenía parámetros anormales del Grupo B y el 36% presentaba anormalidades en ambos grupos. Se encontró una correlación significativa entre la presencia de múltiples marcadores de deshidratación y una mayor gravedad del ictus (p<0.005).
Discusión: La alta prevalencia de deshidratación en pacientes con IIA al inicio, sugiere que puede ser un desencadenante potencial y que exacerba su gravedad. Los subtipos de deshidratación, categorizados como intracelular, mixta y extracelular, tienen implicaciones fisiológicas distintas que requieren estrategias de manejo específicas. Se recomienda realizar más investigaciones sobre protocolos estandarizados y biomarcadores innovadores para la evaluación de la deshidratación
Background: Dehydration has been suggested to influence stroke severity and recovery through mechanisms like increased blood viscosity and thromboembolism risk. This study aims to estimate the prevalence of dehydration at acute ischemic stroke (AIS) onset and assess the impact of different dehydration subtypes on stroke severity.
Methods: This prospective observational study was conducted at a tertiary care center over a period of one year. Dehydration was assessed using specific biomarkers to check for intracellular dehydration (Group A using urine osmolarity, plasma osmolarity, urine/plasma osmolarity ratio >1.5) and mixed dehydration (Group B using BUN/creatinine ratio >0.20 ) parameters. Stroke severity was evaluated using the National Institutes of Health Stroke Scale (NIHSS).
Results: Out of 177 AIS admissions, 71 patients met the inclusion criteria (49 males, 22 females; average age: 61.1 years for males, 62.8 years for females). Dehydration was present in 65% of patients at stroke onset. Among dehydrated patients, 33.3% had abnormal Group A parameters, 30% had abnormal Group B parameters, and 36% had abnormalities in both groups. A significant correlation was found between the presence of multiple dehydration markers and increased stroke severity (p < 0.005).
Discussion: The high prevalence of dehydration in AIS patients at onset suggests it may be a potential trigger for stroke and exacerbates stroke severity. Dehydration subtypes, categorized into intracellular, mixed, and extracellular dehydration, have distinct physiological implications requiring specific management strategies. Further research into standardized protocols and innovative biomarkers for dehydration assessment is recommended to enhance patient outcomes.



